Publicado en Gestiones varias, Locuras y menesteres

Cómo comenzar…

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Es cierto, y nadie lo puede negar, que cuando queremos empezar algo el problema en sí mismo es empezarlo. El saber por donde comenzar a hilar y a enlazar los hechos o las palabras para ir tejiendo frases y terminar creando capítulos e incluso libros.

Comenzar es algo difícil, quizás los más difícil desde mi punto de vista en todos los ámbitos a los que me puedo enfrentar tanto en los retos diarios como en los retos “sorpresa”. Es un reto por sí mismo.

Así que comienzo mi primera entrada del blog con, lógicamente, lo que nos da de comer.

La Farmacia.

 Todo el mundo conoce lo que es una Farmacia… ese local o edificio con una cruz colgada que brilla, a veces mucho, a veces poco, y que te dice la temperatura, la hora o incluso te da las gracias al pasar por ella.

Ante todo amabilidad, que para eso somos profesionales sanitarios.

Pero, ¿cómo comienza el día a día en una farmacia? Cómo comienza esa mañana cuando abrimos la puerta, dejamos el bolso, el maletín, el portátil o al crío y nos ponemos la bata o el uniforme con nuestra placa identificativa que se asemeja a los calzoncillos de Superman. ¡Cuidado! Esa placa con tu nombre te da superpoderes

Pone Farmaceutico.

¿Y que es un Farmacéutico? Creo que nos perdemos en el tercer ejemplo detrás de sanitario, emprendedor, médico, amigo…

Como decía, abrimos el cerrojo de la farmacia, llega nuestro repartidor del pedido de la mañana, saludamos a nuestr@s compañeros y a sus legañas, y entonces…

Entonces el día a día nos come. Empezamos a correr, a apagar fuegos, a rellenar papeles, a hacer recetas, a atender a Doña Manuela que hoy viene con ganas de chachara, a escuchar que Antonia, nuestra compañera lo está pasando fatal con su novio, a ver que llega otro pedido, que tienes dos manos y te faltan seis, a que un médico se ha equivocado con las dosis y te estás volviendo loco descifrando la letra, lo que te dice el paciente y el vademecum escrito en chino.

A… a… a… y al día le salen tres cabezas, doce cuernos, tres piernas y pasa a ser DíaDia. Así con mayúsculas y con apellido si me dejáis. ¿Y qué hacemos? Aparte de mordernos la lengua para no gritar, nos volvemos locos y entonces,  nos perdemos.

Bien, pues hay que luchar contra ese bicho como sea puesto que sino lo hacemos de nada vale saber vender, controlar, formar, contabilizar o hacer caja. Estaremos condenados a ir arrastrándonos detrás del monstruo y a rezar porque el día salga bien recitando los rosarios uno detrás de otro. Vamos que no controlamos nada y simplemente nos limitamos a dejarnos llevar. Debemos paliarlo comenzando a asumir, interiorizar y ejercer una simple frase.

Gestionar como lo que realmente somos, gerentes.

La gestión sin embargo  por si misma no nos dice nada, no sabemos ejercerla ni definirla salvo para determinadas acciones unidas a formas de trabajo o a tareas que realizamos diariamente. Sin embargo la Gestión es todo eso y más. Es la base de cualquier negocio que quiere, puede y lucha por salir adelante. Lamentablemente, gracias a DíaDía lo que necesitamos para desarrollarla es lo que menos tenemos.

Tiempo.

Como seguro sabréis y sino la wikipedia nos lo chiva amablemente, la gestión es básicamente algo tan simple como el asumir la responsabilidad (y el compromiso) de conducir y llevar a buen puerto una empresa, una idea o cualquier proyecto. Algo tan extrapolable como gestionar la vida. Pensemos ese concepto.

Pero sobretodo se basa en cuatro principios o pasos tan lógicos como complicados a veces de cumplir.

Planificar-> Organizar -> Dirigir-> Controlar

La gestión no es solo algo muy bonito que se usa para todo y que queda supercool en las frases cuando alguien quiere “tirarse el moco”. “Voy a gestionar el stock”, “Irene, gestioname estas citas”, “Estoy gestionándome las vacaciones”…Algunos a veces se gestionan hasta las borracheras.

La gestión es un concepto. Un concepto amplio y profundo que nos dice adonde vamos y sobretodo dónde y cómo queremos ir. Y sin saber donde y como queremos ir, posiblemente nos perdamos por el camino, terminemos cogiendo atajos y entonces… Entonces empezamos con las quejas, las excusas, la crisis, que la gente no compra, que hoy Antonia me ha distraído más horas de las que debía… Como decía un español bastante famosete, empezamos con que la abuela fuma.

Y aquí empieza nuestra “gestión”, esa que todos creemos que hacemos todos los días al subir el cerrojo y que comienza a hundirse como se hundió el Titanic: lenta e irreversiblemente.

Para ese momento ya estamos soltando la famosa frase de “Es que el día a día me come por los pies, porque no tengo tiempo, y porque la abuela fuma”

¿Y que pasa cuando creo que no tengo tiempo?

Que no planifico. Que no pienso, que no decido, que no prevengo, que no me paro y todo se vuelve una locura, y pierdo los papeles y me quiero dar cabezazos contra el mostrador a ver si abriéndome la cabeza se me ocurre alguna gloriosa idea. Y nos ponemos a intentar gestionar el caos y DíaDía se está partiendo la caja en la botica mientras tu te tiras de los pelos. De los tuyos y de los de Antonia la pobre, a la que encima el novio ha dejado.

Podría comenzar hablando de la gestión, del marketing, del stock (que lo haré porque soy friki de gestionar hasta el mínimo detalle para poder terminar ahorrando mi energía de forma eficiente y enfocarla en más campos y en tareas más entretenidas). Podría, cierto,  pero mi primera entrada va precisamente al mayor problema que tenemos todos: farmacéuticos, madres, amas de casa e incluso profesores…

La gestión de nuestro tiempo.

Nadie tiene tiempo nunca porque todos estamos acostumbrados a ir a ciegas sin saber que nos saltará encima en el próximo paso. Y sino planificas, estas más perdido que un pulpo en un garaje… Pensareis… ¿Qué me estas contando? Bueno, pues un cuento donde a veces hay que pararse, abrir el cierre de la farmacia, respirar hondo y pensar.

¡Si!,¡Pensar para poder planificarte el día mínimamente!

Porque gestionar empieza por planificar, y para planificar y adelantarse un poco al temible monstruo del DíaDía (con tres cabezas que no paran de hablar y de pedir, que parece que la boca se la ha hecho un mendigo) hay que pensar. Pensar qué queremos hacer, que hay que hacer, qué paso voy a dar o si simplemente hoy voy a tomarme unas horas o minutos para sentarme a pensar en mi negocio, trabajo o farmacia la cual quiero mejorar y de paso mejoro yo como individuo y persona.

Que aquí estamos para ganar y crecer, no nos llevemos a engaños, no para ir corriendo como pollos sin cabeza a apagar el fuego. Para eso están los bomberos que además a ciertas personas les alegra la vista y el ánimo.

Evidentemente, no hay una gestión del tiempo optima para todos, pero si existe una gestión válida para cada uno y cada uno debe saber gestionar el tiempo que tiene para lo importante. Lo que llamamos Priorizar y Planificar.

¿Qué queremos conseguir con nuestro tiempo? ¿A quien o a qué queremos repartir todas esas horas dentro de las 24 diarias de las que disponemos?. ¿Qué es lo básico, lo importante, lo urgente?. Empezando por lo básico de cualquier humano que respira, come y duerme, lo siguiente en nuestra lista de la compre es cumplir nuestras labores profesionales, disfrutar de nuestro tiempo, formarnos y mantenernos sanotes.

Y para ello y gracias a una interesante sesión sobre este tema y sobre DíaDía, saqué algunas ideas que he empezado a obligarme a que sean mis “imprescindible del días”.

El punto cero es comprender, asumir e interiorizar que planificar es algo imprescindible y tan necesario como el respirar. No hace falta planificar todo, todo pero si  lo esencial y prioritario para que no se nos escape de nuestro control. Los compromisos o aquellas acciones que normalmente pasan a ser “aquello que tengo que hacer si o si pero ya si eso las hago mañana”.

Y en ese momento, increíblemente, empezamos a aprender a gestionar. Un poquito, tampoco vamos a creernos McGiver.

Nuestro mayor aliado para tamaña función es sin duda la agenda. Pero no ese libraco con frases supercool en la portada que queda tan bonito encima del mostrador, la mesa, el estudio o en el rincón al lado de la caja de recetas que estoy revisando. No. La Agenda, es la que cumplo  para lo programado pero que no me esclaviza, sino que me ayuda. Y que muchas veces me permite diferenciar entre lo urgente y lo importante.

La agenda tiene algo que me encanta. Es mi BFF en el trabajo.¡Posee papel en donde se puede escribir!. Podeís reíros, pero en mi lucha contra DíaDía, lo primero que hacía cuando entraba por la puerta de la farmacia era abrir a mi colega Agenda y hacer una lista de prioridades.

¡Y siempre tenía tiempo! Porque gastar 60 0 90 segundos de mi día en eso era factible y me ayudaba a poder pensar los siguientes cinco minutos en esa lista que he apuntado, o he ido apuntando, ahorrando quizás horas en empezar a apagar fuegos sin control.

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Y en ese momento comenzaba la gestión del día y de la farmacia. He de decir que mi agenda es un asco, esta llena de listas y tareas y todas, todas las de días anteriores están tachadas, algunas tienen asteriscos o están pasadas a otro día y ampliadas porque veía que podía sacar más jugo a esa tarea. Eso sí, todas las hojas están llenas.

Cuando la cerraba tras 5 minutos la agenda, ponía la mano encima, me permitía pensar en lo que había escrito y la dejaba cerca de donde estaba “por si acaso”, ya tenía planificado casi todo lo que debía hacer. ¡Y no habían pasado ni quince minutos de mis siete horas de turno!

¿A qué es fácil?

Pues creo que ese debe ser el primer paso en el día a día de nuestra profesión para no perdernos entre las mil y una cosas que tenemos que hacer… y para ponernos como meta el mejorar, que al fin y al cabo es lo que queremos la inmensa mayoría en nuestra vida.

Por eso de ser técnica y profesional os dejo una matriz curiosa que me pasaron no hace mucho pero que se parece, en bonito y nivel “pro” a lo que yo solía tener adjunta en mi ordenador.

La matriz de lo importante/Urgente.

Tiempo

Esto os ayudará creo a luchar contra DíaDía y quizás a diferenciar un poco lo prioritario, porque todo es importante pero no todo es urgente.

Tenemos que comenzar a pensar en la Gestión como algo más grande que stocks, y números… Algo tan grande y relativo como el tiempo.

Porque como ya decía alguien muy listo:

“Amigos, el tiempo es oro.”

Autor:

Farmaceutica, lectora, intento de deportista, activa y feliz. Y un poco friki, disfrutando de lo que me gusta, cuando me gusta.

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